3 tíos en plenas obras de una casa y el cansancio que se hace resentir. Descansan después de haber pintado las paredes. La pequeña pausa es bienvenida. ¡Pero no pueden hacer la siesta, claro que no! Para ellos una verdadera pausa comienza con una enculada entre tíos. Ellos se dan a tope y parecen que ya no son tan cansados. En efecto las pollas deslizan en sus pequeños anos como patines en el hielo. Ellos se cabalgan y se enculan a lo perrito hasta terminar en una ducha de esperma en uno de los chicos, acostado en el suelo. ¡Pollas, esperma y jovencitos, una pausa de polvo!!!
Es la primera vez que estos dos tíos pasan a la obra. Llenos de deseo, uno por el otro, ellos se dan unas mamadas golosas llenando sus bocas sedientes de esperma... Ellos se dilatan luego el culo para encularse, lueho por horas... ¡Al final cansados y cubiertos de esperma, ellos empiezan nuevamente a excitarse!! ¡E viva la juventud!
Es un sargento commpletamente excitado por la hermosura de su nuevo recluto, tan guapo como dócil. Siendo siempre listo para arrodillarse delante de la polla de su superior, recta como un fusil de asalto, para tragarla vorazmente y con energía. Rápidamente, el sargento se encarga de lubricarle el cañón, para evitar de este modo la calentación después de las descargas succesivas, y es una cosa bien hecha a lengüetazos de rodaja. Cuando el sitio haya sido bien lubricado, el sargento le forra su cañon de 20 cm en el culo sacudiéndolo como debe ser. Nuestro joven soldado, contento al ser tan bien visto (y follado) por su sargento, grita de placer, con la culata muy dilatada.
Dos jóvenes reclutos disfrutan durante el entrenamiento de un cuarto de hora libre detrás de un campamento de barracas para disfrutarse mutuamente bajo el sol usando sus cuerpos musculosos y cansados por las horas de esfuerzos. Uno de ellos mama lentamente a su compañero que rápidamente lo toma a los perrito forrándole su bayoneta a dos bolas hasta al fondo de su culo. En este mismo momento llega el sargento-instructor. Su primera reacción es de castigar los dos soldados ponerlos hacer unas viejas flexiones de brazos pero luego opta por algo más agradable: hacerse mamar la polla por los jovenes soldados arrodillados. Cuando la polla se ha endurecido, el los encula a turnos a grandes golpes de polla furiosa y termina corriendo su esperma sobre sus torsos lisos y sudorosos. ¡Es mejor que la pelada de patatas!